domingo, 5 de febrero de 2017

La teoría de King Kong

Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro.

Camille Paglia es, sin duda, las más controvertida de todas las feministas americanas. Propone pensar la violación como un riesgo inevitable, inherente a nuestra condición femenina. Una libertad increíble de des-dramatización. Sí, habíamos salido afuera, a un espacio que no era el nuestro. Sí, habíamos sobrevivido en lugar de haber muerto. Sí, estábamos en minifalda solas sin un tío que nos acompañara, de noche, sí, habíamos sido idiotas, y débiles como las niñas aprenden a serlo cuando las agreden. Sí, eso nos había ocurrido a nosotras, pero por primera vez comprendíamos lo que habíamos hecho: habíamos salido de casa, porque en casa de mamá y papá no pasaba nada interesante . Habíamos corrido el riesgo, habíamos pagado el precio, y más que sentir vergüenza por estar vivas podíamos decidir levantarnos y recuperarnos lo mejor posible.

Sé que lo que hacen todas esas chicas solas con sus clítoris no es asunto mío, pero su indiferencia frente a la masturbación me perturba: ¿Cuándo se conectan las mujeres con sus propias fantasías, si no se tocan cuando están solas? ¿Saben lo que les excita realmente? ¿Y si no se sabe eso sobre una misma, qué se sabe exactamente de sí? ¿Cuál es el contacto que una establece consigo misma cuando su sexo está sistemáticamente bajo el poder del otro?


viernes, 3 de febrero de 2017

ESTACION RETIRO

¿De qué hablan? ¿Qué buscan? ¿Qué escriben? ¿Adónde van? ¿Qué temen? ¿Qué sueñan? ¿Qué comieron? ¿Quién los ama? ¿Qué fue lo más duro que les pasó? ¿Tienen mascotas? ¿Qué los hace feliz? ¿Cuándo van a morir? ¿Cuándo fue la última vez que lloraron? ¿Qué intentan hacer? ¿Cuál fue su mayor logro? ¿Qué les duele? ¿Cómo lavan y planchan su ropa? ¿Dónde viven y con quién? ¿Qué esperan? ¿De qué se ríen? ¿Cuántas horas durmieron ayer? ¿Qué cenarán hoy? ¿Cómo son sus sábanas, sus toallas? ¿Qué perdieron? ¿A qué son alérgicos? ¿De que tienen miedo? ¿Viven sus padres? ¿Tienen amigos, hermanos? ¿Usan perfume? ¿Saben nadar? 









miércoles, 1 de febrero de 2017

Kate sobre la primera vez:

No experimentaba placer, sino apenas la extraña satisfacción de estar haciendo lo que estaba predestinada a hacer. Mi mente repasaba bobadas sin importancia. Pensé: "Así que ya está; he aquí el secreto que tanto temía y anhelaba...". El perfume, los suspiros, los sostenes morados, los bigudíes antes de acostarme, las ginebras con tónica, los collares: todo para esto. La excitación en aumento de su cuerpo me tenía cautivada, era como el vaivén del mar, igual que las palabras de amor que me susurraba. Leves jadeos y besos, besos y cortos gemidos con los que fue cubriendo mi cuerpo hasta que al final alcanzó el climax dentro de mí y me colmó con su amor.


domingo, 15 de enero de 2017

Los especialistas de Internet:

Hay un proyecto divertido llamado "El proyecto Wikipedia de emergencia". Si ocurre alguna vez algo que cambie el mundo, un gran volcán en erupción, los voluntarios de Wikipedia empezarán a imprimir páginas de Wikipedia y a guardarlas en un lugar donde sus sucesores puedan encontrarlas.

La mayoría de la ciencia ficción ha pasado por alto lo más importante del mundo actual, que es Internet. Pensaron coches voladores y naves espaciales. Nada de eso existe, pero Internet gobierna hoy nuestra vida.

Ser tu propio filtro será el reto para el futuro.

sábado, 14 de enero de 2017

Las chicas

Como si acabasen de rescatarlas del fondo de un lago. Sus sortijas baratas eran como una segunda hilera de nudillos. Jugaban con una línea muy frágil, belleza y fealdad al mismo tiempo, una oleada de atención las siguió por el parque. Las madres buscaron con la mirada a sus hijos, llevadas por algún sentimiento que no sabrían identificar. Las mujeres cogieron a sus novios de la mano. El sol despuntaba entre los árboles, como siempre -los sauces soñolientos, las rachas de viento cálido soplando sobre las mantas de picnic-, pero la familiaridad del día quedó perturbada por el camino que trazaban las chicas a través del mundo corriente. Gráciles y despreocupadas, como tiburones cortando el agua.


(Fragmento de "Las chicas", de Emma Cline)

sábado, 7 de enero de 2017

Gracias Piglia

Una de las pocas cosas que rescato de la última película de Jim Jarmusch, “Paterson”, es la manera en que relata ese sexto sentido que se desarrolla cuando uno escribe. El protagonista, un poeta inédito, encuentra “sincronicidades” por todas partes. (Una sincronicidad es la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera no causal.) Aparte de este recurso, “Paterson” no me interesó demasiado, aunque tengo que reconocer que tampoco la pude pensar bien porque apenas salí de la sala me enteré de la muerte de Ricardo Piglia.

Ayer mismo, por la mañana, había terminado de leer la segunda parte de “Los diarios de Emilio Renzi: Los años felices”. Antes de cerrar el libro, transcribí varias frases en un cuaderno: “porque uno es algo, llega a ser algo más o menos definido después de muerto”, “hay que narrar la historia de una idea y no de una pasión”, “habría que reflexionar sobre el uso de los paréntesis en una narración”, “la cortesía es una forma de masoquismo”, “ojo con dar tantas vueltas con las historias de fracasos, uno también queda inmerso en el mundo que narra”. Cerrar un libro es una despedida, y yo transcribí estas frases como souvenirs de un viaje que terminó.

En sus diarios, aparte de reflexionar sobre la forma de narrar, Piglia cuenta qué comió, por dónde caminó, cuánta plata tenía para vivir, lo mucho que le costaba escribir, las contradicciones generadas por los amigos y la soledad. Describe a las mujeres que lo rodeaban y que él rehuía prefiriendo siempre a la literatura. Relata cuántas horas y cómo durmió, qué soñó, con quién se aburrió, con quién se acostó, los malestares físicos y las perezas intelectuales.

Leer esos diarios fue como hablar con un escritor amigo, una larga conversación de casi una semana, intensa y privada. Fui sorprendida una y otra vez por su inmensa lucidez y claridad. Fui su alumna particular, Piglia me dio uno más de sus cursos intensivos, con los apuntes incluidos. Sus conceptos, reflexiones y citas quedaban resonando fuerte cada noche, como ese latido que perdura en la cabeza después de haber sido muy feliz en una fiesta.

Estos últimos días, los primeros del año, yo no venía esbozando más que notas sueltas. Pero ayer, su muerte me devolvió la necesidad de sentarme a escribir. Como si le debiera eso, sentarme, palabras, frases, pensar, algo. Como si tuviese que devolverle de algún modo eso que él me dio en cada uno de sus libros. La maldita sincronicidad de su muerte el mismo día en que terminé de leer sus cuadernos merecía, por lo menos, la escritura.

Igual que Paterson, el poeta de la película de Jarmusch, que veía mellizos por todos lados, yo desde ayer me encuentro a Piglia a donde quiera que vaya. A veces me empuja y me susurra “dale, escribir es tratar de escribir, la clave es no cerrar el sentido, dale, sentate, se escribe con el cuerpo y con el culo, dale, sentate, si ya te conté todo, lo que me costó, lo que resigné, la familia, el amor, mis inseguridades, miedos, miserias, rechazos, te conté todo. ¿Qué vas a hacer ahora con todo eso que te conté?”


viernes, 6 de enero de 2017

Los diarios de Emilio Renzi - Los años felices

Nos hemos movido con mucha cautela, como ahorrando energía, porque estamos sin plata y el dinero, ya se sabe, garantiza los movimientos y los cambios múltiples. Tenemos quinientos pesos y ésa sería la medida de la distancia que podemos recorrer. O, en todo caso, las decisiones materiales que podemos encarar. Descubro entonces una relación secreta entre la economía y el espacio, o mejor, la velocidad y la amplitud de movimiento de los sujetos según su patrimonio, etc.

La disciplina de trabajo es un modo como cualquier otro de ordenar las pasiones.

"Nadie puede describir la vida de un hombre tan bien como él mismo. Su vida real, interior, sólo de él es conocida, pero al describirla la disfraza, la muestra como él querría que lo vieran, pero de ningún modo como es", J.-J. Rousseau.

La vida es un impulso hacia lo que todavía no es, y, por lo tanto, detenerse a narrarla es cortar el flujo y salir de la verdad de la experiencia.

En ese caso la amistad se funda en lo que podríamos llamar una velocidad común para pensar al mismo tiempo varias cosas, esquivando los obstáculos. No se puede conversar si no se parte de una serie densa de sobrentendidos y zonas comunes.

"Cursi es todo sentimiento que no se comparte", Ramón Gómez de la Serna.

El confiar absolutamente es la razón de los fracasos.

La clave es no cerrar el sentido al concluir la historia. Por supuesto estas virtudes tienen sus defectos y sus límites, el material parece siempre a punto de extraviarse.

...hay que narrar la historia de una idea y no de una pasión...

La cortesía es una forma de masoquismo.

"Sólo se pierde lo que realmente no se ha tenido", Borges.

Si mantengo mi idea de leer sólo en función de lo que estoy trabajando, entonces dejo casi por completo de leer. Prefiero intentar elegir los libros por sí mismos, olvidando lo que estoy escribiendo.

Un mes confuso, exasperante, hundido en ridículas cavilaciones. Trabajo bien en la novela, que anda ya por las cien páginas. La lección de siempre, si me encierro y me aíslo, la novela camina; si me disperso, se atranca.

(narrar es pensar)

La certeza es previa a la escritura y es su condición.

Paso los días andando por la ciudad, muerto de hambre, de sueño y de cansancio, sin ganas de nada. Ojo con dar tantas vueltas con las historias de fracasos, uno también queda inmerso en el mundo que narra.