Las palabras "desarrollada" o "no desarrollada" me llenaba de terror y desprecio. "Cuando te desarrolles", podía empezar una larga y vergonzante profecía de mi madre, o la enfermera del colegio que venía a hablar con nosotras en la clase de Ciencias, y yo me inmovilizaba en mi silla, sin mover ni un músculo, tratando de desaparecer. Que nunca me iba a "desarrollar" parecía una verdad mortificante que nadie, excepto yo, estaba dispuesto a admitir.
A veces bailábamos entre nosotras, desafiantes y sin varones, con un mohín paródico.
Me maquillé con un estilo teatral y grandioso -luminoso y oscuro- como si mi cara estuviera destinada a verse desde una gran distancia.
Me acuerdo de que pensé que alguna vez las mujeres se habían muerto de fiebre cerebral contraída por los pinchazos de los alfileres de sus sombreros, y que aún después de tanto tiempo, era difícil ser una chica, acarrear estos cuerpos que no estaban nunca bien, heridas que necesitaban arreglos, cabezas que necesitaban sombreros, correcciones, correcciones.
Hay un chiste de una mujer de mediana edad que se encuentra con una rana en el bosque. "¡Bésame! ¡Bésame! -dice la rana-, y me convertiré en un bello príncipe". La mujer la mira fijo, fascinada, pero no se mueve. "¿Qué pasa? -pregunta la rana impacientándose-. ¿No quieres un bello príncipe?". "Lo siento -dice la mujer-, pero a esta altura de mi vida me interesa más una rana que habla".
Mi infancia no tuvo narrativa; todo era apenas una combinación de aire y falta de aire: esperar que la vida empezara, que el cuerpo creciera, que la mente se volviera temeraria. No había historias ni ideas, no todavía, no realmente. Solo cosas desenterradas de otro lado y rearmadas más tarde para ayudar a la mente a moverse. En esa época, sin embargo, era líquida, como una canción, no era gran cosa. Era simplemente un espacio con algunas personas dentro.
Pero se puede contar una historia de todas maneras.
Se puede tomar impulso, después empezar, hacerlo, y basta.
(Fragmentos de "¿Quién se hará cargo del hospital de ranas?", de Lorrie Moore.)
1 comentario:
Excelente selección de algunos de los magistrales fragmentos
del libro de Lorrie Moore
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