domingo, 7 de agosto de 2016

DIARIO DE HAMBURGO -6

Muchas cosas de las que veo y leo me recuerdan a “Las cinéphilas”. No me refiero al documental que estoy haciendo si no a los personajes. Cosas del libro de Patti Smith, cosas que ella dice, qué hace y cómo ve la vida, me recuerdan a Estela, por ejemplo. Es como si en ellas, en las "cinéphilas", y en la cantidad de años que vivieron, se concentrase una parte de la humanidad.

Patti Smith, en su libro, se pregunta cómo puede ser que recién comprendamos nuestro amor por alguien cuando esa persona ya no está en este mundo. Creo que es algo similar a aquella frase hecha “recién se termina de conocer a una persona cuando te separás”. Como si la muerte (y la separación) fuesen parte intrínseca de una relación, como si ésta viniese a develar un sentimiento que de alguna manera siempre queda oculto de no producirse esa muerte o esa separación, un sentimiento que no pudo aparecer antes porque estaba tapado por muchos otros más mundanos. Frente a la separación o a la muerte, se expone en carne viva lo que estaba tapado, enterrado, paradójicamente. Y se desentierra sólo con la desaparición de la otra persona, cuando el vínculo sale a la superficie. Pero ya estamos solos.

También puede ser que sólo es posible pensar con lucidez cuando uno está solo, no hay otra manera de pensar bien con otras voces cerca. Y quizás por eso aflora la conciencia de un amor cuando el otro ya no está, porque estamos solos y podemos pensar y sentir con más claridad. 

Fui al mercado de pulgas de IMMENHOF. Se hace cuatro días al año y justo me tocó. Fue una suerte porque me había perdido el clásico mercado semanal de los sábados.

Le compré regalos a T: Una camisa, una navaja y un cenicero concha con tapa.


Yo me compré un muñeco, un sweater y dos pulseras.


También compré una foto de bodas que me gusta mucho. Tenemos dos amigos que se casan y podría ser un buen regalo. Aunque, como dije, me gusta mucho.


Me encanta llevarme cosas usadas de las ciudades que visito, es como si al ser usadas realmente hubiesen formado parte del lugar, son objetos que participaron de la historia de Hamburgo. Alguien jugó con el muñeco, un hombre caminó por las calles vistiendo esa camisa azul, una mujer se puso linda con las pulseras, y esa pareja se tomó ese maravilloso retrato el día de su boda hace muchísimos años. Al llevarme esos objetos usados me llevo un pedacito de la ciudad y su gente. 
Lo nuevo no llega a ser de ningún sitio hasta que alguien lo usa. Es como un bebé recién nacido que se llevan a otro país, ¿de dónde es?

Empiezo a estar un poco mejor anímicamente. Otra frase hecha: “el tiempo cura las heridas”. No sé si es el tiempo o la distancia. ¿Es lo mismo? Algo que se va alejando hacia atrás, que va pasando de ser un primerísimo primer plano hasta convertirse en algo fuera de foco en el fondo. En la película de nuestra vida los acontecimientos y personas pasan constantemente de extras a protagonistas, y viceversa.

Lloré de nuevo leyendo a Patti Smith, ya había llorado con “Just Kids” y ahora lloré con lágrimas cuando cuenta que cuando el marido estaba enfermo la madre le envió por correo para su cumpleaños una primera edición de un libro que la había marcado mucho de niña, “The little lame prince”, con una dedicatoria que decía: “We don´t need words”.
En todo el libro que estoy leyendo ella está tratando de encontrarle sentido a las pequeñas cosas después de la muerte del marido. Y tratando de escribir.

La pulsión de escribir es un misterio de los más oscuros para mí, cuando creo que le encontré la vuelta se vuelve a meter para adentro en una especie de agujero negro y me vuelve a dar la espalda, como si no me conociese, como si nunca nos hubiésemos ni siquiera visto: ¿Te creías que esto es tan fácil? ¿De verdad pensaste que a partir de ahora te podés sentar a escribir lo que quieras cuando quieras? ¿Te volviste loca? No, nena. Escribir es otra cosa.

A la tarde tomé el barco público hasta una pequeña playa. Lo más lindo fue ver a un grupo  de gente bailando swing en la calle (quise subir un video pero la conexión a internet en el hotel es malísima, "en casa de herrero, cuchillo de palo" aplica perfectamente a la tecnología alemana):









Me gusta mucho volver al hotel después de haber visto tantas cosas nuevas. Y escribir algunas cosas que pensé durante el día que pasé sola. Una amiga dice que soy de las pocas personas que conoce que puede pasar tanto tiempo sola en otras ciudades. Días enteros. A mí me encantan estos días. Además nunca estoy sola, porque al final del día, en nuestro "hogar fuera del hogar", siempre está T. 

6 comentarios:

Betina Z dijo...

Me gusta mucho tu diario de viaje. Parece una frase hecha y lo es, pero es cierta, y quería que lo supieras. Que hay un lector del otro lado, digo, y que disfruta de lo que escribís.

Saludos, María

María dijo...

Hola Betina,
Es muy bueno saber que hay alguien ahí. Muchas gracias!
Y mucho mejor si disfrutás de lo que escribo, más contenta aún!
Gracias!
Saludos

Anónimo dijo...

M.,
Me gusta el silencio cuando te leo. A veces frente a entradas como estas de diario ¿qué puedes decir sin romper la magia?

He vuelto a pensar en lo "íntimo" que alguna vez discutimos. Me admira cuanto cuentas, pero esta vez he admirado cuanto cubres porque sabes cuando bajar las persianas. Dejas las cosas importantes (las tuyas, las íntimas, los detalles que solo los nombres completos que te rodean pueden llegar a conocer) detrás de un velo o una cortina que te dice que la habitación es más amplia, pero no te muestra más que siluetas, ideas borrosas y palabras muy generales para nombrar lo que está pasando. Yo me sigo preguntando, ¿dónde aprendiste a marcar esa línea? (preguntas retóricas). Será eso que admiro de vos y por lo que te leo y por lo que callo; porque yo, todavía, ando buscándola.

Da gusto leerte y usualmente no quiero que se cambie nada, ni que mis palabras interrumpan. En cambio, hay días en que me animo y te dejo uno de estos comentarios largos.

En lo que si me identifico es en el disfrutar las ciudades sola. Coincido en estar en una ciudad muy diferente a la mía y he pasado días enteros conmigo misma, perdida con mapas y guardándome en museos. No entiendo cómo los demás no lo encuentran placentero. A mí también me dijeron que soy rara por ello. Por cierto, me gustó mucho cuando dijiste "nunca estoy sola". Lo había leído antes de la Dama Verde de C.S. Lewis y me causó curiosidad que sea una persona la que sientas que te acompaña.

Mis saludos y gracias
E.

Marga Arias Figuerola-Ferretti dijo...

Gracias María, por hacer que viajemos sin salir de casa...un placer bucear en tus historias, fantásticamente ilustradas
M.

María dijo...

Hola Marga,

Gracias por tus palabras y por acompañarme en la travesía, mucho más amplia que este viaje. Ojalá sigas viajando un poco conmigo, viajemos juntas.

Beso grande.

María dijo...

Hola E,

Gracias por tus palabras, siempre es reconfortante saber que hay alguien del otro lado. Justamente sobre eso acabo de escribir, ayer tuve un día en donde reconfirmé que la soledad es parte inherente al artista. La soledad- el arte - el lector/espectador.

Y la delgada línea entre la intimidad y el relato...

Gracias, E. Contenta por tu comentario.

Saludos.