lunes, 21 de septiembre de 2015

Los diarios de Emilio Renzi

Me gustan mucho los primeros años de mi diario justamente porque allí lucho con el vacío. No pasaba nada, nunca pasa nada en realidad, pero en aquel tiempo me preocupaba.

Primera conclusión: para leer, hay que aprender a estar quieto.

"Arrepentirse de un acto es modificar el pasado", Oscar Wilde.

Para pensar hay que dejar de tomar decisiones. Hay que forzar la inteligencia en el ejercicio inútil del pensamiento puro. La indecisión ya es una enfermedad del pensamiento. Y ése es el origen de la filosofía. Por eso el pensamiento es del orden de la enfermedad y de la parálisis. 

Lo que se fija en la memoria no es el contenido del recuerdo, sino su forma.

Lo mejor es trabajar las ideas: cuando escribo me dejo llevar y siempre sale otra cosa. Yo tendría que pasarme la vida pensando. Mejor, yo tendría que tener la facultad mágica de que cuando pienso algo, se escriba solo.

No hay otra madurez, dijo, que la conciencia de los propios límites.

Hundido en la abulia y en el calor. Hace varios días que no hago otra cosa que cambiar de proyecto y de tema. Sólo pasan las cosas en mi cabeza, ni leo ni escribo. Como siempre, mi acción básica es postergar, dejar "para después", de modo que todo queda a medio hacer, como si la realidad estuviera a un metro de distancia de mí.

En la literatura, creo, lo fundamental es tener un mundo propio.

Increíblemente, estuve trabajando sobre Hegel para dar un par de clases en la Facultad sobre su filosofía de la Historia. El profesor aprende lo que debe enseñar dos días antes de que se enteren los estudiantes.

Narrar es como nadar, decía Pavese.

Es necesario insistir: la evasión (por ejemplo la literatura de evasión) no es en sí misma un defecto ni una virtud. Todo depende de cómo volvamos de la evasión: si más fortalecidos para nuestra actitud frente al mundo o más deteriorados y desintegrados para nuestra vida.

Sería muy elegante poder suicidarse conteniendo la respiración.

En el bar Florida. Me encuentro con mi padre, siempre sordas tensiones. Trato de encontrar en él gestos que supongo virtudes cuando los veo en otros.

Curiosamente nadie lee un libro con tanto detalle como el mismo que lo escribe.

El estilo no es otra cosa que la convicción absoluta de tener un estilo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

«Mejor, yo tendría que tener la facultad mágica de que cuando pienso algo, se escriba solo.»
Yo vengo deseándolo desde siempre. ¿Será un sueño de todo escritor?
Gracias M.

~E.

María dijo...

Hola E,
Creo que es el sueño de todos los que tienen ideas, que se hagan solas.
Pero la verdad es que de la idea a escribir, está el "no escribir", "escribir mal o a medias", etc. Lamentablemente hay que escribir, filmar, pintar, materializar. Trabajar. Y lo que aparece no siempre es la idea original, pero bueno, eso es crear. Lo otro es pensar. El día que el pensamiento se transcriba solo explota todo, jaja.

Gracias por comentar y seguir pasando por acá.

Saludos!

karen.dama@gmail.com dijo...

"Mejor, yo tendría que tener la facultad mágica de que cuando pienso algo, se escriba solo." Oh el deseo de todos los que escriben! Me causa gracia entrar a comentarlo y que ya esté escrito y que sea tan cierto, tan patrimonio de todos.