domingo, 5 de abril de 2015

AGUA

Nada más ni nada menos que agua.

5 comentarios:

Laura B. dijo...

La semana pasada volviendo en un bondi me puse a pensar en qué sería lo esencial. Y a veces es más fácil pensar en modo easy. El agua es muy esencial.

María dijo...

Hola Laura,

A mí me ayuda volver siempre a las cosas esenciales.

Saludos y gracias por pasar por acá.

Diego Medina dijo...

Como puesta ante un apacible e inofensivo misterio, que puede serlo, con ganas de hablar, que a mí me faltan, me cuenta de su gato.
Es, sí. Claro que es; pero... Ante todo, como es huérfano, recogido por compasión, se ignora su ascendencia. Es gato y le agrada el agua. De las acequias no prefiere los albañales, sino la corriente barrosa. Se lanza acezante, pisa fuerte y salpica: hunde las fauces y hace que toma, pero no toma, porque es de puro goloso que lo hace. Puede pensarse que no es un gato, que es un perro. También por su actitud indiferente en presencia de los demás gatos. Pero es que asimismo se limita a observar desde lejos a los perros y ni siquiera se enardece frente a una pelea callejera. Como al emitir la voz desafina espantosamente y además es ronco, no puede saberse si maúlla o ladra.
Hago como que me asombro. Pero no abro la boca, porque de preguntar o comentar me preguntaría por qué pienso así y tendría que explicar y complicarme en un diálogo. Empero ya no me habla: se habla. Revisa lo que sabe y quiere saber más.
Es gato y le gusta el agua. Eso no autoriza a concluir que sea un perro. Ni siquiera está la cuestión en que sea perro o gato, porque ni uno ni otro vuelan, y este animalito vuela; desde hace unos días se ha puesto a volar.
Yo espero que me pregunte si creo que se trata de una brujería. Pero no; al parecer, no cree en eso. Yo tampoco; aunque lo pensé. Mejor dicho, pensé que ella lo pensaba. Pero no.
¿No te maravillas?
Sí; seguramente. Me maravillo. Cómo no. Me maravillo.
Podría maravillarme, cómo no. Pero no. Puedo maravillarme porque el gato-perro vuela. Pero es que no sólo hablo. Estoy pensando. Pienso que ella supone que he de maravillarme porque lo que creyó era gato puede ser perro o lo que puede ser gato o perro puede ser un ave o cualquier otro animal que vuele. Debiera maravillarme porque, lo que se cree que es, no es. No puedo. ¿Acaso me maravilla que tú no seas lo que tu esposo cree que eres? ¿Acaso me maravilla no ser lo que mi esposa cree que soy? Tu animalejo es un cínico, nada más. Un cínico ejercitado.

Diego Medina dijo...

Volamos, Anotnio Di Benedetto
del libro "Mundo Animal", de Antonio Di Benedetto
1953. © Herederos de Antonio Di Benedetto

María dijo...

Hola Diego,

Muchas gracias por el fragmento!
Me gustó la asociación libre con el agua, podríamos hacer un post de buenos fragmentos que ronden alrededor del tema. Si leo algo pertinente ya no podrá escapar a este post. Todo lo referido al agua, aquí.

Saludos y gracias de nuevo.