lunes, 15 de abril de 2013

Peter Brook sobre el teatro:

Es necesario crear un espacio vacío para que se produzca algo de calidad. Un espacio vacío permite que nazca un nuevo fenómeno, ya que sólo si la experiencia es fresca y nueva podrá existir cuanto se relacione con contenido, significado, expresión, lenguaje y música. No obstante, no hay experiencia fresca y nueva sin un espacio puro, virgen, para albergarla. 
Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo un escena-rio desnudo. Un hombre camina por este espacio vacío mientras otro lo observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral.    
(…) Una idea ha de hacerse de carne y hueso, ser una realidad emocional, debe ir más allá de la imitación, hacer que una vida inventada sea también una vida paralela que no pueda distinguirse de la real a ningún nivel.
La comprensión consiste en eliminar cuanto no sea estrictamente necesario e intensificar lo que queda, colocando, por ejemplo, un adjetivo fuerte en lugar de uno suave, conservando siempre la impresión de espontaneidad. Si se mantiene esta impresión, alcanzamos el punto en que dos personas sólo necesitan tres minutos sobre el escenario para decir lo que en la vida real les llevaría tres horas. La vida en el teatro es más entretenida e intensa porque está más concentrada.     
Para que las intenciones de un actor sean totalmente claras, con una tensión intelectual, unos sentimientos verdaderos y un cuerpo equilibrado, los tres elementos –pensamiento, emoción y cuerpo- deben estar en perfecta armonía. Sólo entonces el actor cumplirá el requisito de ser más intenso en un corto intervalo de tiempo de lo que es en su casa.
Volvemos a abordar aquí el conflicto entre dos necesidades: la de la libertad absoluta en el planteamiento, reconociendo que “todo es posible”, y, por otro lado, la exactitud y la disciplina que insisten en que “todo” no es “cualquier cosa”.
El espacio se llena de auténtica creatividad cuando uno no busca seguridad.
Un cuerpo sin entrenar es como un instrumento musical desafinado, donde la caja de resonancia está llena de una algarabía confusa y desagradable de sonidos inútiles que impiden escuchar la auténtica melodía. Cuando el instrumento del actor, su cuerpo, se afina mediante ejercicios, las tensiones y costumbres perniciosas desaparecen. Entonces está preparado para abrirse a las posibilidades ilimitadas del vacío. Pero ha de pagar un precio: frente a ese vacío desconocido hay, naturalmente, miedo. Aunque se tenga una larga experiencia como actor, cada vez que uno empieza de nuevo, cuando se encuentra al borde de la alfombra, reaparece ese miedo al vacío dentro de uno mismo y al vacío en el espacio. En seguida trata de llenarlo para disipar el miedo, para tener algo que decir o hacer. Se necesita una auténtica confianza para quedarse sentado inmóvil o guardar silencio. Una gran parte de nuestras manifestaciones excesivas e innecesarias son el resultado del terror a no seguir estando ahí si no demostramos de alguna manera que existimos todo el tiempo. 
Cuando se pone en escena una obra de teatro, es inevitable que al principio no tenga forma, sólo son palabras escritas en un papel o ideas. El acontecimiento es dar forma a la forma. Lo que uno llama trabajo es la búsqueda de la forma adecuada. 
El caos sólo es útil cuando conduce al orden.  
¿Qué se necesita para convertir lo vulgar en único?
(Fragmentos de "La puerta abierta", de Peter Brook

4 comentarios:

Betina Garcia dijo...

Hola, hace poco me pasaron el link de este blog.
Desde ese día entro cada tanto a leer algo nuevo.
Estoy arrancando mi primer taller de escritura.
Acá he encontrado cosas muy útiles, gracias por compartir !!
Me preguntaba si se te viene a la mente textos/libros/cortos/etc sobre la ausencia ?, cualquier tipo de ausencia
Otra vez gracias

María dijo...

Hola Betina,

Me alegro de que te guste el blog, me pone contenta.

Se me ocurren ahora dos libros de Joan Didion: "El año del pensamiento mágico" y "Noches azules" son más que sobre la ausencia sobre la pérdida...

Está "El pasado" de Alan Pauls que es sobre una separación y no recuerdo exactamente pero debe tener cosas de la ausencia.

Esos son los que se me ocurren ahora, si me vienen más a la cabeza te aviso. Es un tema bastante amplio que debe estar presente en muchísimos libros

Saludos,
María

Betina Garcia dijo...

Si perdón, sé que es muy amplio. Estoy comenzando a investigar sobre eso, surge de la idea de separar un poco la ausencia de lo melancólico, de lo "doloroso" por decirlo de alguna manera. Hace poco leí una definición que me llamó la atención: "la alegría es la ausencia de la tristeza". Y por ahí quería ir un poco. De ahí tb lo de cualquier tipo de ausencia, de espacio, de aire, de individualidades, de palabra, de luz, etc. Buscarle el otro lado...
Gracias por estos datos !

Mariobcn dijo...

Hola Betina: hay 3 libros muy interesantes donde la ausencia es el tema. Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos de John Berguer. Correspondencia privada y El mismo mar de todos los veranos, ambos de Esther Tusquet. Un saludo