viernes, 14 de septiembre de 2012

Herzog sobre la naturaleza:

Los osos eran perfectos. Pero de vez en cuando, Treadwell se enfrentaba cara a cara con la dura realidad de la naturaleza salvaje. Esta no cuadraba con su mirada sentimental en donde todo allí afuera era bueno y el universo estaba en armonía y equilibrio. Los osos machos a veces matan a sus crías para que las hembras dejen de tener que dar de mamar y estén listas para volver a fornicar. En este punto, difiero con Treadwell, parecería ignorar el hecho que en la naturaleza hay depredadores. Yo pienso que el común denominador en el universo no es la armonía, si no el caos, la hostilidad y la muerte. (…) Lo que me persigue es que en todas las caras de todos los osos que filmó Treadwell, no descubro ningún rastro de parentesco, ni de entendimiento, ni piedad. Sólo la indiferencia abrumadora de la naturaleza. Para mí, no existe el mundo secreto de los osos, sus miradas en blanco hablan sólo de un aburrido interés en la comida. Pero para Timothy Treadwell, el oso era un amigo, un salvador. (…) Treadwell ya no está. La discusión sobre cuán en lo cierto o equivocado estaba desaparece en la distancia, en la niebla. Lo que sobrevive son sus videos. Y mientras miramos a los animales llenos de alegría, en su gracia y su ferocidad, un pensamiento se torna cada vez más nítido: no se trata de mirar la vida salvaje, sino de mirarnos a nosotros mismos, a nuestra naturaleza.

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