lunes, 30 de marzo de 2009

Autocensura.

Una de mis mejores amigas se casa en diez días y me pidió que escriba algo para leer en la fiesta. Con el casamiento me pasa algo muy parecido a lo que me pasa con la religión: me gustaría creer pero no creo, y además no sé nada del tema, es como chino básico.

Aunque fue como que me pida que hable sobre el asado, a mí que soy vegetariana, le dije que sí con una atrevida valentía que paradójicamente se escondió detrás de un arrepentimiento paralizador cuando abrí mi computadora ayer a la tarde. Tenía que predicar sobre el vacío, sobre un agujero negro.

Entonces me puse a buscar en Internet bajo palabras como “matrimonio”, “boda”, “compromiso”. Y les advierto, si hay algo sobre lo que nunca, pero nunca, hay que buscar en Internet es sobre los efectos secundarios de los medicamentos, sobre las enfermedades un tanto desconocidas y sobre el casamiento.

Todo lo que leí sobre el tema me confirmaba lo que yo intuyo de lejos. Estaban ahí, las opiniones de los más grandes escritores, los filósofos más inteligentes de la historia, los directores de cine más lúcidos tentándome a perder a una de las mejores amigas que tengo si repetía alguna de sus maravillosas palabras. 

“El matrimonio es el resultado del amor, como el vinagre del vino.”, Byron. “El matrimonio es una cadena tan pesada que para llevarla hace falta ser dos y, a menudo, tres.”, Alejandro Dumas. “Cuando dos personas están bajo la influencia de la más violenta, la más insana, la más ilusoria y la más fugaz de las pasiones, se les pide que juren que seguirán continuamente en esa condición excitada, anormal y agotadora hasta que la muerte los separe.”, George Bernard Shaw. "La mejor base para un matrimonio feliz es la mutua incomprensión,", Oscar Wilde. "Algunos matrimonios acaban bien, otros duran toda la vida.”, “Prefiero que me incineren a que me sepulten y ambas cosas a un fin de semana con mi mujer.", Woody Allen.

Me hice un festín de estas frases geniales que no me ayudaron nada. Les juro, no encontré ni una sola que pudiese usar como punto de partida para pretender que creo, aunque sea un poquito, en lo que va a hacer mi amiga. Nada de lo que poder agarrarme, n-a-d-a, niente.

Entonces no voy a poder hablar sobre el casamiento, tendría que tener una imaginación inmensa (que de ninguna manera tengo) combinada con una ductilidad actoral digna del Oscar. Lo que imagino acerca del casamiento se queda y se esboza, tímidamente, en este blog.

Pero igual voy a hablar en la fiesta de mi amiga. Voy a hablar sobre el amor, porque en eso sí creo ciegamente y con todas mis fuerzas. No sé bien qué es, ni cuánto dura, ni cómo pasa ni por dónde. Tampoco sé qué tendrá que ver el amor con el casamiento, pero claro que esto no lo voy a decir. Sólo voy a hablar sobre el amor.

4 comentarios:

Unknown dijo...

excelente!! jaja es cierto matrimonio y amor? juntos?...el matrimonio es una institución, como toda institución antigua en decadencia..la de Dumas me encantó..jajja. estoy casada.Aún. Saludos.

María dijo...

Para Maki y Oscar

Tengo que confesar que no sé si soy la más indicada para hablar del casamiento. Es una materia que no di y no tengo ni la más mínima idea acerca del tema, es un misterio para mi. Entonces, como la quiero mucho a Maki y sé que es para ella este día es muy importante, quise ser responsable y busqué en Internet antes de ponerme a escribir.
Ahí leí que un casamiento o una boda es una ceremonia religiosa o civil, en la cual se celebra el comienzo de un matrimonio.
Por su parte, un matrimonio es una institución social que crea un vínculo conyugal entre dos personas. Este lazo es reconocido socialmente, ya sea por medio de disposiciones jurídicas o por la vía de los usos y las costumbres.

Bueno. Después de leer esto comprobé una vez más que Internet sólo sirve para las pequeñas cosas: buscar una receta de cocina, ver el horario de los cines, las noticias del diario, e-mails de trabajo, cosas prácticas y rápidas. NUNCA, pero NUNCA, servirá para las cosas importantes: leer un libro, informarse acerca de alguna enfermedad, ver una película clásica, conversar, adentrarse en temas como la soledad, el destino, la alegría o el amor.
El amor. Internet me ayudó después de todo, Internet me iluminó. Yo no quería hablar sobre el casamiento, quería hablar sobre el amor. Y no porque sepa más acerca del tema ni porque creo haberlo sentido alguna vez, sino porque el amor es lo que mueve el mundo, es lo que justifica, lo que crea, lo que ilumina todo, lo que da sentido, lo que nos humaniza.

Leí en algún lado que estar enamorado es “hablar más de veinte minutos por día con esa persona en tu cabeza”. // Si tuviese que remontarme a las épocas en que Maki se enamoró de Oscar, diría que estar enamorado es “hablar más de dos horas por día de esa persona con tus amigas”.
Sí, hablemos un poco de esas épocas. Unos días antes, Maki estaba tranquila, adentrándose en sus cosas, armándose a ella misma. Había descubierto la satisfacción de encontrase en soledad y en armonía. Por más cursi que pueda sonar dicho de esta manera, los que perseguimos estas sensaciones, sabemos lo trascendental del asunto.
Ahora, a la distancia, me parece que fueron sólo unos días después, porque la memoria lo distorsiona todo.
Lo recuerdo como si hubiera sucedido de repente, como de un día para el otro, como la magia: antes no estaba y de repente estuvo. Maki empezó a relatarnos los encuentros “laborales” con este hombre que ella describía como “parecido a Ethan Hawke, con algo muy lindo en la mirada.” Decía que era lo más bueno que hay y que él le daba paz.
Y entonces, les repito, como la magia, Maki empezó a hablar mucho de Osqui, que Osqui esto, que Osqui lo otro, que qué lindo que es Osqui. // Caminaban juntos por horas, fabricaban encuentros con la excusa de una página web. Todos los que hicieron una página web alguna vez, saben que si hay algo para lo que no se necesita encontrarse personalmente es para hablar de una página web. Reunirse para hablar de una página web es una paradoja. Nadie pierde el tiempo trasladándose a otro lugar para hablar de algo que puede ver desde su trabajo o su casa con tan sólo apretar un botón, porque para estas cosas SI existe Internet. Uy, ahora me doy cuenta de que Osqui y Maki se conocieron gracias a que existe Internet, tendré que revisar lo anterior y decir que Internet tal vez sí sirva para cosas grandes.

¿Pero qué pasaría por esas épocas del lado de Osqui? Ni idea. Para mí era un agujero negro. Así que aproveché el civil, en donde, como en la intersección de dos conjuntos, los amigos de Maki y los de Oscar estábamos todos mezclados. Con la ayuda de unas copas encima, me acerqué a los amigos de Osqui en una especie de misión periodística chusma para averiguar que había pasado de ese lado. Estos amigos que, valga la redundancia, resultaron bastante amigables, me hablaron de Osqui como “El Goyo” y me lo describieron como un tipo de pocas palabras, un tipo al que tenés que conocer con el tiempo, algunos hasta tiraron la cantidad de años qué les había llevado conocerlo, entre todos promediaron en “tres”. Me hablaron de “El Goyo” como un tipo “reservado,// sereno // y fiel”. // “Como un perro viejo” resumió Pepe. El Colo, que también es su socio, dijo que lo único que le había contado al principio era que “le estaba haciendo la página web a una chica y que le interesaba”. Así, que le interesaba, como a uno le interesa un libro o un programa de televisión. Al Colo esto no le interesó ni un poco, porque intuía que de esa página web no verían ni un peso. Sin embargo, con el tiempo, fueron notando algunos cambios en su amigo de toda la vida. (Acá me contaron, orgullosos, que la mayoría de ellos se conocieron en el colegio Sarmiento, después de que cada uno viniese de repetir en distintos colegios. En fin, un grupo muy aplicado que se conoce hace muchos años.)

Volviendo a los cambios, resumieron que Goyo pasó de ser un “perro de la calle” a vestirse “como un ser humano”. Cambió la paleta de colores a los pasteles, abandonó las remeras holgadas y algunos perjuran, ante la incredulidad de otros, que llegó a aparecer una tarde con alpargatas blancas y camisa marinerita.
Los cambios fueron profundizándose, a tal punto que, sin que ni siquiera le gustase el agua, El Goyo misteriosamente se hizo timonel y se convirtió en el experimentado marinero Aloisio, amplio conocedor de estribores, nudos e isobaras, siempre impecable, yendo y viniendo del río en un auto nuevo y sospechosamente “familiar”. Hasta que un día, parece que Goyo los reunió a todos exigiéndoles asistencia perfecta, hasta lo invitó a Miguel, al que había dejado de ver hace un tiempo porque creía que era una mala influencia para esta nueva etapa. Los reunió a todos para contarles que se casaba con “Maca”, como la llaman ellos. (Ah, otra particularidad de este grupo de amigos es que no pueden decirse nada importante sin un chinchulín y una molleja en el plato.) Esto me contaron Pepe, Juan, El Colo, el Gaita y Juan Pablo en el civil, así que muchas gracias a ellos por mostrarme el otro lado de la luna.

Volviendo a este lado, el de Maki. De las charlas sobre Osqui pasamos a conocer a Osqui, a la presencia de Osqui, a “que me caso con Osqui”. Todo fluyendo tranquilo, como si fuese lo más natural del mundo, tan natural que ni con una milanesa de soja de por medio festejamos de este lado. Todo como encausado, impulsado por fuerzas que quién sabe de dónde vendrán. Todo fluyendo para que nos juntemos a festejar y a brindar por el amor. Porque vuelvo a decir lo que dije bastante nerviosa en el civil: ¿qué más pueden pedir Maki y Oscar que haberse encontrado?
Como Harry le dice a Sally al final de la película: “He venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible." Entonces voy a proponer un brindis, entre todos nosotros, nuevamente la intersección de dos conjuntos, porque hoy, viernes 17 de Abril de 2009, somos testigos de que Maki y Oscar empiezan juntos el resto de sus vidas.

María dijo...

"Ensayo sobre el amor"
(Por Marcelo Birmajer)

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1120644

alice ayres dijo...

Muy lindo lo que le dijiste a tu amiga. Me gustó mucho tu blog